Érase una vez una cabeza de hierro, bastante cabezota y cabra, que solía juntarse con el hijo del cacharrero, sí hombre, ese que jugaba de cadete que le decían el cadillo. Pues resulta que se juntaron a tomar café ca el tio cagachas y decidieron jugar una partida al mus, pero les faltaba uno. Avisaron al tio cagancho pero no podía ir. Llamaron a cagapozales pero estaba con el campicos en los campos de trigo. Candel les dijo que preferia irse a por canónigos y el cantarranas que prefería quedarse a echar el domino con Cañamares. Finalmente acudió capapollas y allí estaban los cuatro: cabeza de hierro, cadillo, cagachas y capapollas....

¿Alguien continúa el cuento?