Esta mañana, leyendo la prensa del finde, encontré una sorpresa reconfortante. Resulta que una de mis mejores profes de la carrera, MªJosé Pou Amérigo, escribe una columna diaria en Las Provincias. Y entre uno de los tantos temas sobre los que reflexiona, decidió dedicarle la columna del sábado a los Juegos Paralímpicos desde un punto de vista muy humano: por el reconocimiento de la superación.

Por eso he decidido reproducir algunos de los párrafos de esta columna, que me viene al pelo para el post de hoy, para que disfrutéis con ello. Y es que tengo entendido que Bravo compite el día 10 y el 14, y ya sabéis que tenemos que juntar todas las fuerzas para que nos sienta muy cerquita. ¡Podemos!

Ahí va el artículo titulado "PODEMOS" en los Juegos Paralímpicos:

La cadena de televisión que retransmitió la Eurocopa acuño aquello de "Podemos" para animar a la selección de fútbol. El eslogan no era especialmente original, ni siquiera nuevo (...) Sin embargo, gracias al uso interesado de ese "Podemos", el verbo se ha introducido en el ámbito deportivo donde tiene un uso muy eficaz pues ayuda a aglutinar apoyos con gran capacidad de síntesis. La expresión apela, con sólo una palabra, a la superación, la automotivación necesaria para el triunfo y el apoyo de muchas personas que convierten el éxito en un logro colectivo.

Justo lo que representa la delegación española que ha viajado a Pekín para los Juegos Paralímpicos. Entre ellos, ese "Podemos" constituye toda una declaración de intenciones con un significado muy profundo (...) Es un lema vital para quienes, cada día, deben superar miles de obstáculos en un entorno que sigue sin permitirles llevar una vida normal.

"Yo puedo" es lo uqe ha de decirse una persona con discapacidad para vivir plenamente. "Yo tengo derecho a poder" es lo que debe exigirle al resto de la sociedad. Y esta ofrecerlo. Por eso la superación de los atletas paralímpicos debe celebrarse como un éxito de todos aunque, a menudo, conozcamos y jaleemos más a los olímpicos. Es una lástima porque, en esto, España sí es una potencia. Cuando nos felicitamos por obtener 18 medallas olímpicas y se nos olvidan las 71 de los Paralímpicos de Atenas 2004, no sabemos lo que nos perdemos. La delegación paralímpica está en condiciones de ofrecernos alegrías a diario. Disfrutémoslas.