Quien nos iba a decir que los restos del Prestige iban a llegar hasta la piscina de nuestro pueblo.

Para el que no lo sepa, el pasado viernes por la noche algunos personajes (por llamarlo de alguna manera) se dedicaron a fastidiar el verano de los camporruteños tirando una garrafa de aceite usado, negro azabache, a las cristalinas aguas de nuestra piscina. Una gran PUTADA digna de este post.

No quiero extenderme en las razones que han podido provocar estos hechos, más que nada porque las desconozco totalmente. Eso sí, no estaría de más que hicieramos un poco de detectives a ver si sacamos entre todos quiénes han podido ser los autores de este crimen con tan buenas ideas...

Elemental, querido Watson.